¿Quiénes somos chilenos? PDF Imprimir E-Mail

16 de septiembre de 2008

Este 18 de Septiembre Chile cumple 198 años de vida republicana. Sin embargo, todavía no podemos decir que hemos construido una patria con igualdad para todos y cada uno de los chilenos y chilenas. Vivimos diferentes formas de discriminación, una de ellas es si vives dentro o fuera del territorio nacional.

Hoy, a pesar de las promesas hechas en la última campaña presidencial, todavía los chilenos que viven en el extranjero no tienen derecho a voto.

Chile no es el primer país en el mundo que se enfrenta a la situación de tener ciudadanos viviendo fuera de su territorio que desean votar. Hoy, a diferencia de antaño, con acceso a los viajes y la tecnología, muchos chilenos que emigraron mantienen estrechos lazos con su país. La mayoría de los países democráticos ya cuentan con sistemas que permiten ejercer este derecho, abriendo mesas de sufragio en sus consulados o a través del voto postal.

Entonces, ¿Qué es lo que está impidiendo que los ciudadanos chilenos puedan votar en el extranjero?

Simplemente, que respondamos a la pregunta ¿Quiénes somos chilenos? Y no que abordemos las discusión respecto de sus derechos, entre ellos el de votar, con la calculadora en la mano mirando los intereses particulares de la próxima elección.

La Constitución asegura que las personas nacen libres e iguales en dignidad y derechos. Además, establece que el ejercicio de la soberanía se realiza por el pueblo a través del plebiscito y de elecciones periódicas. Entonces, hoy el Estado está cometiendo una omisión en su deber de resguardar la igualdad entre los chilenos.

Durante este año, hemos visto caer todos los proyectos que plantean más y mejor democracia (derecho a voto a los chilenos en extranjero y la inscripción automática y voto voluntario). Esto se debe a que los mismos de siempre están cómodos con el actual sistema, porque saben como se comporta el electorado y por ende, saben como salir electo con el mínimo esfuerzo.

Hago un llamado a los políticos a ser consecuentes. Los chilenos desconfían de los políticos, porque ven inconsecuencias entre sus dichos y sus acciones.

Es urgente que los políticos vuelvan a recuperar la confianza de la ciudadanía. Pero primero los políticos tienen que confiar en las personas. Y esto significa creer siempre en la democracia, creer siempre en la participación y no solamente cuando les conviene.

Chile debe tomar una decisión que marcará nuestro futuro, seguiremos marcando el paso o nos atreveremos a seguir el valor de la palabra empeñada, la verdad, la transparencia y el esfuerzo. Seguiremos administrando las cosas tal como están o lograremos cambios de verdad que permitirán una participación real y efectiva para todos y cada uno de los chilenos aquí y en el mundo entero.

La invitación, es a tener coraje y convicción de que los cambios son posibles si trabajamos unidos con esfuerzo y dedicación. Si detrás de un proyecto inspirado en valores unimos a Chile por un fin mayor.

 
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