Nueva Tragedia carretera PDF Imprimir E-Mail

  29 de agosto de 2008

Tenía otra columna para hoy, pero nos acabamos de enterar de la tragedia ocurrida hace unas horas atrás en el norte de Chile. Nueve estudiantes de segundo medio que estaban en viaje de estudios perdieron la vida en un accidente. Veinticinco se encuentran heridas. El bus que las transportaba se volcó.

Cada vez que escucho una noticia así me imagino que es uno de mis hijos quien pudo haber estado en esa situación. Es como si perdiera algo de mí. Chile pierde valiosas vidas por imprudencia o por negligencia todos los días del año y por eso estamos tan comprometidos con nuestra campaña “No te hagas Bolsa”.

Fue en esa misma carretera donde unos años atrás fallecieron turistas que visitaban el lago Chungará y que se encontraban en un crucero anclado en el puerto de Arica.

Cada día en las carreteras y calles de Chile transitan de manera irresponsable miles de conductores. Tenemos carreteras en mal estado por donde circulan miles de vehículos. Nada les importa sus vidas ni la de los demás. Cada día tiene menos valor la vida y eso nos lleva a situaciones como de la de hoy. Más de mil seiscientas personas mueren anualmente por esta causa y siete mil quedan heridas de gravedad.

¿Cómo lograr un cambio cultural para que quienes conduzcan o tienen la responsabilidad de mantención de los vehículos o de los caminos, lo hagan con responsabilidad y no sean indiferentes a los riesgos que enfrentan en dicha actividad?

 Se puede contribuir con campañas de seguridad del tránsito, pero es insuficiente. Si no podemos cambiar esta cultura de la muerte que cunde entre nosotros, es deber del Estado, como expresión del bien común, asumir su responsabilidad y ejercer con todo la fuerza de que dispone, hacer cumplir la ley.

Tenemos una ley del transito, normas para el transporte de pasajeros y estándares de vialidad, pero una fiscalización débil. Parece que a quienes corresponde aplicarla, les falta decisión y se sumen en un comportamiento que da cuenta de la mediocridad de nuestras instituciones.

La política de verdad es mucho más que las peleas chicas a la que nos tiene acostumbrados; es preocuparse por tomar las medidas necesarias para un cambio de verdad, y en este caso es terminar con la actitud mediocre e irresponsable que causó esta tragedia.

¿Cuántas muertes más en los caminos y calles de Chile debemos tener para terminar con la indiferencia? No podemos aceptar como normal que sigan muriendo chilenas y chilenos en las calles y carreteras del país. Tenemos que atrevernos a que Chile progrese con valores.

 
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